domingo 5 de septiembre de 2010

RETAZO DE VERANO

Oh sí, ya tocaba garabatear este cuaderno, actualizarlo, añadirle alguna que otra bobada escrita a vuelapluma, exponer la blancura de sus páginas al rabioso sol de agosto, a su caligrafía infantil y dorada, a esos días entreverados de romances fugaces y no satisfechos –se escribe siempre desde la insatisfacción– y de recuerdos y lecturas y paseos y charlas y tragos y risas por doquier, tan largos que el tiempo parece rodar con la cadencia de una pelota, tan intensos como las pequeñas almendras pulidas que son tus ojos o los capítulos aún no acontecidos y sí imaginados de nuestra escuálida y literaria historia de amor.

La vida es absurda, nos decimos y repetimos con las voces silenciosas de nuestros ojos, pero eso es algo que ya se sabe desde hace tiempo, quizá demasiado, aunque ahora todas las cosas adquieran por ensalmo una condición novedosa, todo queda por descubrir en el silencio de esta noche, la luz amarilla de las farolas filtrándose a través de las persianas, modelando la materia orgánica de los rostros, sus ángulos y aristas, como si emergieran del légamo por primera vez, arrancando destellos a una felicidad demasiado amplia para el breve mundo de esta habitación, una especie de milagro no requerido ni esperado que intentamos apresar mediante un abrazo, aprieto tan fuerte porque quiero introducirte en mi pecho, pienso y no te lo digo, y la negra cascada de tu pelo salpica en mis brazos, y el corazón empieza a moverse como un animal en su cueva después de un largo y duro invierno, desperezándose.

Estoy en Navas, casi ajeno al mundanal ruido de allá fuera. Cada vez que suena el teléfono móvil o abro el buzón del correo electrónico no puedo evitar una fuerte inquietud. El verano, y más si eres joven y aún estudiante, está para soltar riendas, mirar crepúsculos, ocuparnos de nuestras propias miserias y pequeñeces, trazar planes para el nuevo otoño que ya casi asoma al otro lado del río y entre los árboles, olvidar todo lo demás… No me canso de repetirlo: el verano es mi estación favorita; sí, a pesar del calor. Ve-ra-no. Lo pronuncio muy despacio, con voz queda, paladeando con enorme deleite cada una de sus tres sílabas, sintiendo en la punta de la lengua un cosquilloso chisporroteo, una miríada de estrellas fugaces, emocionado ante la falsa y absurda idea (la vida es absurda, estamos de acuerdo, pero me pregunto respecto a qué) de lanzar al aire una palabra totalmente nueva y antes nunca oída, sortilegio para disipar los jirones de niebla que desprende el rodar del mundo, escenario reluciente de un estreno cuya trama argumental consiste tan sólo en unas pocas y verdaderas palabras y en un fuerte y feliz abrazo.


Agosto, 2010.

16 comentarios:

ruben dijo...

La vida será todo lo absurda que quieras, pero está entrada es francamente emotiva. "El silencio de tus ojos"... sí señor.

Abrazos.

Isabel dijo...

"Vuelve el espíritu olvidado del verano del amor"(Amaral). Gracias por esta entrada, Loren.

LB dijo...

Sencillamente maravilloso (:

(y ya sabes Loren, lo dice la espectadora jaja)

TXETXU dijo...

Ya se te iba echando de menos por aquí, amigo.

Me gustan mucho tus entradas sobre el verano.

Un abrazo fuerte.

El lector dijo...

Hermoso retazo.

Loren dijo...

Muchas gracias a los cinco por leer este retazo y comentarlo. Ya sabéis, el verano está para estas cosas...

Besos y abrazos.

victoria dijo...

Realmente lo tuyo es pasión por el verano..., no es que el verano sea una estación especial, que va! es que tu lo tienes asociado a las "ligaillas" en Bartolo con las patatas al ajillo de Sorpresa, a las siestas en los portales de casa de tus abuelos con un buen libro en la mano, y como no a las noches en los patios de nuestras casas con una mesa llena de comidas de nuestro pueblo...

A mi me está pasando al contrario cada vez me gusta menos el verano, si no fuese por vosotros y por mi patio... podría incluso decir que odio el verano...

Mi estación favorita es el invierno, y este año que rememorarás lo que son las navidades en el pueblo te digo yo que te gustará más...

Me encantan las navidades en el pueblo, los cafes después de comer en mi casa alrededor de la mesa camilla con sus enagüillas y mi taza de navidad... por no olvidar el mazapán de la receta de mi bisabuela, ya verás!!!!

bestitos apretaos

Loren dijo...

Victoria, me gusta por todo eso que tú dices y porque tengo un concepto muy infantil del verano; a pesar de mi inveterado pesimismo siempre pienso que algo bueno está por ocurrirme, igual que cuando era niño y montaba en bicicleta por el campo y un ignoto y luminoso sendero se abría ante mí, un lugar que pensaba que nadie conocía excepto yo, descubrimiento que llenaba mis días de una felicidad inefable. Me interno en el verano -y espero que así sea por mucho tiempo- con la misma alegria y expectación con la que entro en una sala de cine.

Hace muchísimo que no he pasado unas Navidades en el pueblo. Este año, aunque me cueste pasarlas sin mi familia -total, qué más da-, estaré allí sin falta para tomarme el café y el mazapán de la bisabuela en tu mesa camilla.

Besazos cuasi otoñales.

Adolfo dijo...

He de admitir que me gusta mucho el blog. Sobre todo, esta última entrada con la que me has trasladado por completo y he vivido como si de verdad lo viviese.
Mi enhorabuena.

Loren dijo...

Pues muchísimas gracias, Adolfo. Siempre es agradable saber que alguien al que no conoces le gusta lo que uno escribe.

Saludos.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada. Cada vez escribes mejor. No sé si por el paso del tiempo (que ya dispara un dardo en forma de tarta con velas).
La vida es muy absurda, sí. Hay que anestesiarse para pasar por este mundo. El tuyo es un buen profiláctico.
Un beso a unos pasos de la frontera.

TXETXU dijo...

Qué exito tienen siempre tus textos. Y la verdad es que no me extraña nada, y me alegra muchísimo verlo cada vez que escribes.

No dejes de hacerlo nunca, amigo. Te mereces todo eso y más.

Un abrazo fuerte.

Loren dijo...

"Anónimo", ve preparándome una cama que pronto iré a verte. Te voy a echar mucho de menos por estos madriles. Un besazo.

Muchas gracias, Chechu. Eres muy generoso conmigo. Abrazotes.

La dama gris dijo...

Precioso!!

Anónimo dijo...

No eres la única persona que
espera ansiosamente a que llegue
el verano.

Anónimo dijo...

No eres la única persona que
espera ansiosamente a que llegue
el verano.